Noche aciaga... espera,
día tenebroso... acecha,
un latido bombea,
esperanza venidera.
Descubre la palabra certera,
con un dardo envenenado,
endianado en su esfera,
el verbo ha difuminado.
Noche latiente,
horas que no respetan,
herida lacerante,
manos que aprietan.
Yace el alma dormida
cuando despierta la pena,
y en un lance de destino
se resuelve el acertijo.
¿Ya tienes Paz contigo mismo?
día tenebroso... acecha,
un latido bombea,
esperanza venidera.
Descubre la palabra certera,
con un dardo envenenado,
endianado en su esfera,
el verbo ha difuminado.
Noche latiente,
horas que no respetan,
herida lacerante,
manos que aprietan.
Yace el alma dormida
cuando despierta la pena,
y en un lance de destino
se resuelve el acertijo.
¿Ya tienes Paz contigo mismo?

